El viernes por la tarde nos sorprendió la visita de un macho de tarabilla común (Saxicola torquata) posado en los cipreses de pantano. Se trata de la tercera observación de la especie siempre en movimientos prenupciales hacia sus cuarteles de cría. Sea por eso o por otra cosa, su estancia fue breve. Quizás el deprimiente aspecto del parc, todavía vacío de agua y vida, no fuera precisamente el aspecto más valorado para permanecer en el lugar.
El sábado, una pareja de cotorras de kramer (Psittacula krameri) se desplazaron hasta el parc en busca de las bellotas de las encinas. Parece ser un recurso alimenticio recién explotado por estos psitácidos, lo que nos permite observarlos en invierno, estación en la que hasta el momento pocas veces los habíamos detectado.
Y el domingo fue día de garzas... A primera hora dos garzas reales (Ardea cinerea) estaban posadas en el cemento, descansando sin más. Tras las primeras personas paseantes, se levantaron y volaron dirección zoo. Más tarde nos sobrevoló una garceta común (Egretta garzetta) y una garcilla bueyera (Bubulcus ibis) sin el menor intento de descender a este cemento inerte.
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