AVES - OCELLS - BIRDS - OISEAUX DEL PARC DE DIAGONAL MAR

El presente Blog pretende recoger las novedades ornitológicas que se produzcan en el Parc de Diagonal Mar de Barcelona. Desde su inauguración, en el 2002 hasta el 2016 se han detectado un mínimo de 153 especies de aves. Toda esta información, hasta el momento, se ha ido recopilando en los informes "Parc de Diagonal Mar. Memoria de Fauna". El más actual de estos informes se puede descargar directamente desde este blog. Está abierto a la participación de todos aquellos que quieran aportar citas.Las imágenes de este blog pertenecen a sus propietarios y no pueden ser utilizadas sin consentimiento expreso de los mismos.

jueves, 18 de febrero de 2016

MOÑUDO Y PÁRIDOS LITORALES

El martes por la tarde me desplacé hacia el espigón del Bogatell para verificar cuantos cormoranes moñudos (Phalacrocorax aristotelis) restaban en esas piedras. Pero antes, pasé por la pineda de la Marbella. Allí localicé a un macho de reyezuelo listado (Regulus ignicapillus), a 1 reyezuelo sencillo (R. regulus), a 2 mitos (Aegithalos caudatus) y a 1 carbonero garrapinos (Parus ater). Una buena reprsentación de los páridos que han bajado a la costa este invierno.
Ya en el espigón, tan solo había 1 joven de moñudo. Posado, parecía sentirse intranquilo ante tanta soledad y acabó volando hacia el Port de Barcelona a las 17h55'. parece pues que este dormidero ya casi desaparece, cosa normal, ya que las aves se desplazan a sus lugares de cría. 
En el mar también 2 alcatraces (Sula bassana) adultos y más de 20 cormoranes grandes (Ph. carbo) unos volando hacia el Port de Barcelona y otros posados en las boyas de señalización. Presencia de bandos de gaviota reidora (Larus ridibundus) posados en la playa o en su orilla, por más de un centenar. Y entre ellas, unas 20 cabecinegras (L. melanocephalus) algunas con plumaje reproductor. 
Y después, ya en Poblenou, llegué a la plaça Ignasi Juliol, donde hace ya 3 años como mínimo que cría el herrerillo capuchino (Parus cristatus). Allí estaba la pareja que parecía nerviosa por la presencia de un carbonero garrapinos (Parus ater) que cantaba sin cesar.